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Presentación

rocioCuando las enfermedades, el hambre, la pobreza o cualquier otra cosa desagradable atacan a un niño, este puede sentirse diferente de los demás, extraño y desgraciado incluso de por vida.

Es difícil entender que un niño sufra algún tipo de cáncer, que su vida pueda no tener un futuro claro y que tenga que someterse a tanto sufrimiento que afecta también a padres, abuelos, hermanos, amigos y muchas otras personas. A veces no es necesario que nos digan con palabras lo que sus gestos adivinamos, que estamos ante una grave enfermedad que hará que durante un tiempo cambie nuestra imagen, no tengamos ganas de comer y no podamos jugar con nuestros juguetes ni con nuestros mejores amigos, ni podamos acudir a nuestro colegio.

Cuando me recuperé de la leucemia, decidí que dedicaría parte de mi vida a luchar contra esa enfermedad, que debería servir de esperanza a muchos niños y adultos que ahora y en el futuro tendrán que padecerla.

Dios nos da a cada persona una misión que, queramos o no, debemos llevar a cabo en nuestra vida, y para marcarnos el camino nos semete a determinadas pruebas que debemos superar con paciencia y fe. No hace mucho celebré mi primera Comunión, y sé que el cuerpo de nuestro Señor Jesucristo me ayudará a entender mejor el sentido del sufrimiento y de otros miesterios de nuestra vida.

La asociación que fundaron mis padres junto a otras personas solidarias, me facilitará este empeño de ayudar a tantas personas que sufren en los hospitales y en sus casas los efectos de la soledad y el miedo.

Seguid luchando, mis queridos amigos, para que nuestro mundo cada vez sea más solidario, más lleno de amor, de ternura y de caras felices. Entre todos juntos lo conseguiremos.

Y a vosotros, mis queridos niños afectados por la leucemia o por cualquier otro tipo de cáncer, no os desesperéis, todo pasará pronto y el futuro estará lleno de momentos bonitos y del cariño de todos vuestros seres queridos. Queremos vivir, y eso es lo único importante. Ánimo y adelante, y no olvidéis nunca a vuestra amiga Rocío.

Que Dios os bendiga y que siga siendo el consuelo y el refugio de vuestras penas.

Os quiero mucho. Disfrutad de la vida. Hasta siempre.